22 ene 2011

Me aislo del verdadero mundo de los trabajos y la realidad que rasguña mi cara con sus garras oscuras que me arrastran a lo que nadie quiso ser, pero con gusto lo debe ser. Admito que ya no soy un niño, pero no he firmado en ninguna parte que soy un adulto. Mis amigos me quieren, mi familia también no me quejo de nada, pero nadie quiere al verdadero yo, al que no quiere nada con ese mundo de personas plásticas, todos saben que este mundo esta lleno de códigos de barras, todo tiene su precio, pero nadie a podido etiquetar el amor con esas sucias lineas verticales, nadie es capaz de ensuciar mi amor por los que yo quiero y odio.
¿Por qué no podemos ser personas totalmente seguras de lo que decimos?, nos cuesta decir y hablar al momento de discutir nuestro amor y cuestionar la verdadera razón de la que porqué pisamos y seguimos pisando el sucio suelo de este mundo. Todos me muestran sus caras, arrugadas, distorsionadas con tantas balas y desesperación colectiva, que expresa el máximo dolor de un grupo de gente, de un grupo de humanos, un grupo de personas que quieren volar ser libres y vivir tranquilas.

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